Tras la DANA de Valencia,
el diario ABC recogió el testimonio de Joan Raga, un niño de 11 años de Paiporta, que como tantas otras familias había sufrido la inundación de la planta baja de su casa. Entre los diferentes enseres que se tragó el agua, se encontraba el piano familiar de su bisabuela, que solía tocar Joan. Un piano de la casa Sánchez Ferris con más de cien años de historia y que había sobrevivido a las anteriores riadas de Valencia. «Era importante y ahora ya no», dijo el niño en su testimonio.
Por su pasión por la música, la familia movió diferentes iniciativas para ayudar a todos aquellos que hubiesen perdido los instrumentos musicales durante la DANA: bandas, conservatorios, escuelas de música (@unpianoperajoan).
Al conocer esta historia y esta pasión, la hija de Lola se puso en contacto con la familia de Joan para ofrecerle el piano de su madre, profesora de música que había fallecido por un cáncer poco antes de suceder la DANA. Tras el fallecimiento de Lola, nadie había vuelto a tocar su piano, un piano también antiguo, que ahora lo iba a recuperar un niño para hacerlo vibrar de nuevo.
Pasaron algunos meses durante los cuales la familia Raga tuvo que vivir en Picassent mientras rehabilitaban su casa destrozada, y finalmente, a finales de febrero, con el hogar reconstruido y sin humedades, ya podían recibir el piano. Sólo faltaban los medios para pagar el transporte.
Gracias a la influencer @Lavecinarubia, esta historia y la necesidad de cubrir el transporte, llega a nuestra fundación para hacer posible un sueño más en Valencia.
Gracias por vuestras aportaciones para hacer posible que la música de Lola y Joan vuelva a sonar y sea un nuevo impulso de la esperanza e ilusión tras la DANA.